Encuesta aborda los dispares niveles de satisfacción de los chilenos

28 enero, 2013

En un reciente seminario organizado por el Centro de Políticas Públicas UC, se analizaron los resultados de la Encuesta Nacional Bicentenario UC-Adimark 2012 que mostró la paradoja que vive el país: mientras el 44% de los encuestados dice sentirse bastante feliz con su vida, sólo el 24% declara que Chile es capaz de reducir la desigualdad de ingresos

Encuesta aborda los dispares niveles de satisfacción de los chilenos

Cerca de 200 personas, tanto del mundo público y privado, como representantes de la sociedad civil, entre otros, asistieron para conocer los resultados de la séptima versión de la Encuesta Nacional Bicentenario UC-Adimark. Presidieron el encuentro el rector  Ignacio Sánchez; el director del diario El Mercurio, Cristián Zegers; y el presidente del directorio de Canal 13, Nicolás Eyzaguirre, instituciones que apoyan desde sus inicios la realización de la encuesta.

“La Encuesta Bicentenario nos permite mirarnos a nosotros mismos como chilenos”, afirmó el rector Sánchez,mientras que el director del El Mercurio resaltó la independencia del sondeo, al afirmar que no cuenta con fines electorales, ni busca impugnar al gobierno. “Le interesan los principios trascendentes para la sociedad actual”, recalcó.

Otro aspecto en el que estuvieron de acuerdo tanto Eyzaguirre como el presidente de Adimark GfK, Roberto Méndez, fue la “verdadera paradoja” en la que vive el país. Los resultados dan cuenta de un chileno optimista y un chileno pesimista”, declaró el presidente de Canal 13.

Méndez, por su parte, profundizó en varios de los puntos consultados por la encuesta. Mientras el 44% afirmar sentirse bastante feliz con su vida, sólo el 24% declara que Chile es capaz de reducir la desigualdad de ingresos en los próximos 10 años (cerca de 20 puntos porcentuales menos que en 2009). “Se registró una alza en la percepción sobre la vida personal, pero una baja en la percepción de lo social”, afirmó.

El sondeo también arrojó una clara tendencia de desconfianza en las instituciones. Mientras en 2006 el 36% afirmaba tener mucha o bastante confianza en el gobierno, sólo el 16% afirmó lo mismo el presente año. Caída que también sufre la Iglesia Católica, los partidos políticos y parlamentarios.

Para analizar estos resultados se llevaron a cabo dos paneles de discusión. El primero, titulado “Desarrollo social en Chile hoy.

Movilidad individual y frustración social”, estuvo a cargo de Ignacio Irarrázaval, director del Centro de Políticas Públicas UC. Participaron como panelistas Luis Larraín, Director Ejecutivo de Libertad y Desarrollo; y Rodrigo Márquez, investigador del Programa de Naciones Unidas para el desarrollo (PNUD).

Irarrázaval mencionó algunos de los logros alcanzados por Chile estos últimos años: como ser el país más preparado en América Latina para enfrentar la crisis económica, o el primer lugar en la Prueba Pisa en 2009. Hechos que luego contrastó con datos que reflejan esta dualidad entre bienestar subjetivo individual versus social.“Mientras aumenta la tasa neta de asistencia a educación superior del primer quintil, al preguntarles sobre la probabilidad que tiene un joven inteligente, pero sin recursos, de entrar a la universidad, las cifras son opuestas y a la baja“, comentó.

La segunda exposición,  “Violencia pública y violencia privada en el Chile actual”, dio cuenta del trabajo en la materia de Eduardo Valenzuela, director del Instituto de Sociología UC. Le acompañaron en la testera Javiera Blanco, directora ejecutiva de la Fundación Paz Ciudadana; y Rodrigo Pantoja, jefe del Departamento de Reinserción Social del Ministerio del Interior y Seguridad Pública.

Durante su exposición, Valenzuela dio cuenta cómo después de 40 años la percepción de violencia permanece muy elevada y prácticamente inalterada en el país. Por ejemplo 1 de cada 8 chilenos ha experimentado violencia en el último año, sea bajo la forma de agresión o amenaza de agresión, según los datos recopilados por la encuesta.

En referencia a la violencia estatal versus la violencia social, el académico afirmó que “la legitimidad de la violencia estatal es relativamente baja, salvo cuando se trata de reprimir actos delictuales, incluyendo población no delictiva que comete delitos”.


Ignacia Simonetti, periodista del Centro de Políticas Públicas, misimone@uc.cl